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ME LO EXPLICARON Y LO OLVIDÉ, LO VI Y LO ENTENDÍ, LO HICE Y LO APRENDÍ ( ANÓNIMO )

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LA HISTORIA DE TUÉJAR (23)
CARLISTAS Y LIBERALES: LA HISTORIA DE NUNCA ACABAR
 
 

Fernando VII fue sin duda alguna el rey más traidor, más mentiroso y más nefasto de cuantos borbones han pasado por la historia. Fue liberal, progresista diríamos hoy en día, cuando le interesó. Fue absolutista, reaccionario diríamos hoy, cuando le convenía y cuando le parecía oportuno afrancesado o hipernacionalista español cuando le venía bien. En fin una joyita de rey. El caso es que antes de morir, fiel a su tradición de ser traidor, cambió la Ley para que reinase su hija porque hasta entonces la Ley Sálica lo prohibía.

 

 
 

El caso es que Fernando tenía un hermano al cual, si se hubiera mantenido la Ley Sálica, hubiera reinado. El caso es que el hermano se quedó con la miel en los labios. Por lo visto la sociedad española no estaba para muchos cuentos porque el malestar creó rápidamente la división social entre los que apoyaban a la niña Isabel que estaba respaldada por la progresía de la época, los liberales y con ellos los urbanitas de aquel entonces, la banca, los grandes financieros y muchos intelectuales y por otro lado los que apoyaban al hermano de Fernando VII, el pretendiente al trono, Carlos María, que también parece que le pusieron el nombre de un culebrón sudamericano

 

Al bueno de don Carlos Mari le apoyaba gran parte del clero, gran parte de la nobleza y sobre todo mucho campesinado que veía como las cosechas menguaban y las miserias crecían. Naturalmente este bando veía que los que se enriquecían lo hacían por métodos modernos, mientras que ellos que representaban la tradición y las costumbres eran la esencia de la honradez pero se estaban quedando en los huesos.
Las guerras carlistas tuvieron tres capítulos: un primero entre 1833 a 1839, un segundo cortico entre 1846 a 1849 y un tercero y último entre 1872 a 1876. Por lo que afecta a Tuéjar hay que decir que nos afectaron directa o indirectamente los tres capítulos, aunque el segundo no tocó más de lejos.

 

 

Por lo que cuenta el tío Paco Castellano las guerras carlistas nos afectaron por decirlo así en el plano militar y en el plano social. En el militar porque fuimos un puesto de vigilancia del Cuartel General que estaba en Chelva durante la primera guerra carlista. El cuartel general de Chelva tuvo gran importancia militar por lo visto porque fue desde donde se coordinaban los ataques guerrilleros de los carlistas hacia Castilla y hacía la mismísima Valencia capital; además de ser punto de llegada de refuerzos procedentes del norte, País Vasco, Cataluña y Aragón. Total que estábamos “animadicos” por aquellos años 30 del 1800. Tanto estábamos animados que dentro del pueblo, dentro de la sociedad tuejana hay partidarios de todo: hay carlistas, atraídos por los valores tradicionalistas, hay liberales, defensores de la progresía, la burguesía y el afrancesamiento que era lo moderno de aquel entonces. Y por si fuéramos pocos, parió la abuela republicana y dio a luz a los cantonalistas de los que también hubo por estos lugares.

 

 

De entre todos se citan algunos nombres como ejemplos de tesón y de firmeza en sus ideas. Mariano López, el tío Calzones, fue uno que fue carlista desde el inicio de la primera de las guerras en el 1836 hasta que lo mataron en combate allá por el 1873, 37 años de pertenecer a la causa carlista son suficiente argumento para considerarlo como un hombre de principios. Por el bando isabelino, Melchor Clemente que llegó a teniente coronel del ejército liberal, participando en mil batallas. Como curiosidad nos dice el tío Paco Castellano que ambos, Melchor y Mariano, coincidieron en una operación militar en la Yesa y Melchor apresó a su paisano Mariano.

En fin que fueron años turbulentos en la vida de Tuéjar porque fue paso de combatientes y lugar de escaramuzas. De todo ello queda el recuerdo de estos datos históricos y la ermita de San Cristóbal cuyas piedras, si hablaran, nos contarían muchas noches de vigilancia del camino de Benagéber, de algunos pequeños o grandes asedios de los isabelinos, de alguna que otra traición, de haber sido el lugar donde se atendía a los heridos en las escaramuzas de las zonas próximas y así un largo repaso a nuestra historia reciente.

 
         
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