ÚLTIMA RENOVACIÓN : AGOSTO 2014

ME LO EXPLICARON Y LO OLVIDÉ, LO VI Y LO ENTENDÍ, LO HICE Y LO APRENDÍ ( ANÓNIMO )

NUESTRAS SECCIONES
LA LEYENDA DE LA CUEVA DE LA VIRGEN CAPÍTULO 1º

 

 

 

Mi abuelo Quico no tiene edad definida. Yo creo que tiene más de cien años; pero cuando le pregunto siempre esquiva la pregunta diciendo que como tiene un poco de Alzheimer que no se acuerda. Lo que pasa es que tiene una memoria muy selectiva y muy suya. Por ejemplo, de lo que ha hecho hace un rato no se acuerda, pero de la historia que le contaron o que oyó hace años, como si fuera ahora.

 

 

  • Abuelo, que no fume, que se lo ha dicho el médico y además luego la abuela me echará a mí la culpa.
  • Pues no puedo recordar lo que me pides si no humeo. Además, para combatir el Alzheimer lo mejor, esta picadura.
  • Mire, de picadura na. Que como se está poniendo el tabaco me sale por un pico cada vez que voy al estanco por su culpa. Entre el tabaco  y el  librillo de papel, una pasta.
  • Pero es fino el condenao. ¿Es negro no?
  • Sí, abuelo, cinco euros el sobre de 40 gramos.
  • Mira, mira, yo lo de los euros no lo tengo ni medio claro, así que en pesetas si quieres cobrármelo.
  • Mil pesetas, redondeando.
  • Pues no redondees tanto que no te voy a pagar
  • Pero, ¿me cuenta la historia de la Cueva de la Virgen o me la invento?
  • Te cuento, te cuento: Era el año 37. La Guerra Civil llevaba muy mala pinta para la República. Tuéjar estaba en zona roja.
  • Republicana, abuelo, que luego nos llamarán fachas.
  • Roja. ¡Qué leches republicana! Aunque si quieres poner republicana, ponlo, a fin de cuentas todos sabemos de qué estamos hablando. Sigo, pues Tuéjar estaba en zona republicana o roja, pero aquí de momento no había pasado nada. Pero allá por el mes de marzo llegaron unos de Valencia con un cochazo hasta allá. Eran de la F.A.I.
  • ¿La F.A.I. eran de los anarquistas?
  • Sí, Federación Anarquista Ibérica….Ay señor, esta juventud no ha leído nada de aquella época. Sigo: pues llegó un cochazo de la F.A.I. con unos hombres que enseguida se hicieron con el Alcalde. El tío….
  • Mire, abuelo, como todos nos conocemos y para evitar malos rollos, no demos nombres.
  • Pero si no damos nombres, ¿cómo nos vamos a aclarar?
  • Pues los que dé que sean inventados. Igual que los apodos. Que luego no quiero que me miren mal si nombramos a alguien y no sale bien parado de estos cuentos.
  • Pues enseguida se hicieron con el Alcalde, el Tío Honorio, que no era el Tío Honorio; pero que como me has dicho que no diga los nombres ni apodos reales, le llamaremos así. Bueno, pues el asunto es que querían trigo, aceite y sobre todo oro y plata. Todo era para la República, o al menos eso decían ellos. Porque la República tenía que comprar armas, pagar soldados y alimentar a las clases humildes, aseguraban. El Tío Honorio, viendo lo que se le podía venir encima, concretó con ellos que en una semana tendrían lo que pudiera replegar de los vecinos.
  • Replegar, ¿es recoger, no?
  • Sí, nieto, sí. Oye, enciendo otro, pero si viene tu abuela dices que es tuyo.
  • Pero si no fumo.
  • Ah, pero tu abuela eso no lo sabe.
  • Bueno… pero …
  • ¡Pero, na, cagarrita! Calla y escribe. Sigo, el Tío Honorio sabía que replegara lo que fuera siempre parecería poco a los del Hispano Suiza negro de la F.A.I., así que, después de la colecta de aceite y harina, consiguió unos cuantos litros de vino, botellas de coñac y anís, embutidos y algún que otro reloj, pulsera y orfebrería sin gran valor. Y por si fuera poco, o más bien para que no fuera la cosa a peor, les preparó una torrá de cordero y embutido con sus buenos litros de espirituosos, sus puros y su café. Y es que el Tío Honorio, tenía como apodo el de “El hambre”, El Tío Honorio “El Hambre”.
  • No le cazo, abuelo.
  • No, si tú, con eso de que no humeas, no mantienes despierto el intelecto. Le llamaban  “El Hambre” porque era más listo que el hambre.
  • Ah. Pues aclare, hombre, aclare, que no todos conocemos el dicho.
  • No si vosotros mucho de las maquinicas  y de chismes, pero…
  • Hay que puntualizar que las maquinicas es un concepto que para mi abuelo vale igual para un móvil, que para un dvd, que para un ordenador que para una video consola, que para una batidora que para una lavadora. Todo cabe dentro de la definición de “maquinicas”.
  • …pero de la vida y de sus circunstancias, lo justico. El caso fue que cuando vinieron a por la recaudación, les pareció escasa. Y sobre todo lo que más les preocupó fue la falta de brillo. Lo amarillo era muy poco. El oro, para que lo entiendas.
  • Ya, ya… lo había imaginado; pero siga, siga.
  • El Tío Honorio no esperó a que el malestar de aquellos tipos subiera de tono y así, antes de que empezaran a buscar formas de aumentar el botín, les condujo a casa de la Tía Petrica, que era la única bodega, bar y medio fonda que había en el pueblo y allí les suavizó el malestar espiritual que les había ocasionado la menguada cosecha para lo que la Patria requería.

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Atlas toponímico de Tuéjar, Carlos Embuena Puerta. Pâg75.
CONTINUARÁ    
   
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