ÚLTIMA RENOVACIÓN : OCTUBRE 2013

ME LO EXPLICARON Y LO OLVIDÉ, LO VI Y LO ENTENDÍ, LO HICE Y LO APRENDÍ ( ANÓNIMO )

IGUALES; PERO CON MÁS MÉRITO. MANOLO, EL DE LA TÍA MILAGROS. cap.III

Para cualquiera que practique un deporte por afición, participar en pruebas con otras personas resulta divertido, entusiasma. El ambiente, el no saber cómo vas a quedar, porque aunque no sea una competición la materia humana del individuo te hace competir, el desarrollo de las pruebas, el esfuerzo frente al público, todo eso es algo que estimula y por lo que la gente practica en silencio, para estar a punto ante un reto de estos. Pero si hablamos de unos Juegos Olímpicos, la cosa se eleva al cubo. Ya no es una competición entre amiguetes, por las calles de tu pueblo o por los estadios de tu provincia; estamos hablando de competir contra la creme de la creme de todos los países. Y ahí tenemos a Manolo, tuejano en Canadá, lean, lean...

CAPÍTULO I CAPÍTULO II CAPÍTULO IV CAPÍTULO V CAPÍTULO VI

CAPÍTULO III: EL SUEÑO, LOS JJOO DE CANADÁ

 Esta victoria, en Inglaterra, nos dio el pase directo para asistir  a los Juegos Olímpicos de Canadá, realizados en Montreal. A nosotros, los discapacitados, nos tocó la preciosa ciudad de Toronto. Allí estuvimos hospedados en una gran Universidad, dormíamos en habitaciones individuales, desayunábamos, y los que no competían ese día, o bien se quedaba en la Universidad o se marchaba con el resto de los deportistas para ver lo que quisiera o simplemente dábamos vueltas por los distintos escenarios donde se realizaba las distintas pruebas de todos los deportes que se practicaba durante la mañana y la tarde. Al finalizar, volvíamos todos en autobuses y después de cenar, podíamos ir a las salas de juegos que estaban para que los deportistas se relajaran después de cada jornada, pues todo el mundo quería descansar y pasárselo bien para al rato subir a nuestras habitaciones a dormir y recuperar fuerzas para el día siguiente.

 

Fueron pasando los días de competición y con ellos los distintos partidos que teníamos por delante y que no voy a relatar uno a uno puesto que se haría algo cansino. Los españoles del equipo de básquet quedamos en sexto lugar. Era una posición muy buena teniendo en cuenta que solo hacía un año que conseguimos estar en la élite del deporte mundial. No se consiguió medalla pero el resto de los compañeros de otras pruebas como natación, atletismo, tiro con arco, etc., sí consiguieron traer para España las medallas que con mucho esfuerzo habían ganado. Y sin que nadie se moleste, que no es mi intención, siempre se han conseguido en el deporte para minusválidos más medallas que en el deporte para personas normales.

 Por mi parte fue un orgullo muy grande el defender los colores de mi país, pues eso me permitió conocer gente de casi todos los países del mundo; lo cual me enriquecía como deportista y sobre todo y más importante, como persona. Tuve la gran suerte que durante una de las ceremonias que se suelen hacer en esos casos fui saludado por un Jefe indio con su penacho de plumas en plan de gala ;y recuerdo que fui el único al que estrechó su mano. Yo me quedé impactado puesto que nunca pensé que estrecharía la mano de un Gran Jefe indio.

De vuelta a casa, sólo había en el aeropuerto de Barajas, unos pocos familiares de algún deportista, y unos pocos fotógrafos de algún periódico nacional.

 

 

De nuevo en Valencia, me encontré que a raíz de nuestro equipo, que al principio se llamó CLU.DE.VAM. ( Club Deportivo Valencia de Minusválidos ), habían nacido dos nuevos clubs de basket: Porcelanas Lladró y  el Avant. Estos dos equipos nacieron de nuestro club porque teníamos tres chavales que trabajaban en Lladró, se marcharon de nuestro club para formar a los trabajadores de la fábrica y así crearon su propio club. También otro compañero nos dejó para crear otro, al mismo tiempo que a nivel nacional se iban creando equipos, lo que permitió hacer varias divisiones. Con tanta proliferación de nuevos equipos, se creó la nueva Liga Española.

OTRO CAMPEONATO DE EUROPA
En el año 77 iniciamos como siempre con la Liga nacional de básquet y, al margen de jugar,  recibo otra carta de Madrid. Otra vez la Federación Española. Me dicen si puedo ir al Campeonato de Europa que se celebraba en Holanda, en la ciudad de Raalte. Fue en el mes de abril. Pedí el permiso a los jefes, que no me pusieron ninguna pega. Así que otra vez al aeropuerto y vuelo para Holanda. Lo único malo de ese viaje, fue que nos enviaron a un colegio de chavales, que dormían en literas, y que las cenas consistían en unas bolsas de papel en las que  teníamos el bocadillo de turno y algo más. 
La competición se nos dio bastante bien dentro de nuestro nivel, puesto que en el extranjero, el tema de los discapacitados lo llevaban mejor que en España. Le dedican más atención, no solo en el deporte, también en el tema del trabajo. Así pues solo nos acercábamos al cuarto puesto como mucho, pero lo que si que era cierto, es que siempre nos portábamos como señores que se dedicaban a jugar y punto.
Ya en casa a los pocos meses recibo otra vez la carta de Madrid, esta vez para ir a Inglaterra de nuevo, así que para allá fuimos otra vez. De nuevo quedamos entre los seis mejores del mundo.
TAMBIÉN ATLETISMO
Ya de vuelta a España seguimos con atletismo en Madrid, allí quedo medalla de plata en slalom que consiste en recorrer un circuito lleno de obstáculos y hacerlo en el menor tiempo posible y sin penalizaciones. El primero apenas me sacó 3 décimas de segundo, pero no importaba la posición en la que quedase, para mí era un verdadero orgullo personal al ver que contaban conmigo tanto en mi equipo como en la  Selección.
En este año también me dio por dedicarme a hacer carreras de fondo y sin apenas entrenar para coger forma, ya me vi envuelto en el mundo de las distancias. En Barcelona fuimos seis jugadores del equipo a correr la entonces famosa Jean Boine que consiste en hacer un par de vueltas a un circuito con unas rochas como las de Tuéjar, quedando el 3º de todos los que fuimos. Al año siguiente ganó esa misma carrera un compañero de nuestro equipo.
El año 78,  transcurrió como siempre, jugando la liga de básquet y ese año volví a ser llamado a la selección. Esta vez nos fuimos a Lorient, en Francia. De nuevo la selección de España quedó en una muy buena segunda posición detrás de los franceses. En esta ocasión, fuimos alojados en unos bungalós destinados para los militares de las fuerzas aéreas de ese país muy bien adaptados para las sillas de ruedas.

 

     
  CONTINUARÁ
                 
CONTACTA CON LA TUEJANICA  
   
     
 

IR A LA PÁGINA DE INICIO