ÚLTIMA RENOVACIÓN : JULIO 2013

ME LO EXPLICARON Y LO OLVIDÉ, LO VI Y LO ENTENDÍ, LO HICE Y LO APRENDÍ ( ANÓNIMO )

IGUALES; PERO CON MÁS MÉRITO. MANOLO, EL DE LA TÍA MILAGROS.
CAPÍTULO II CAPÍTULO III CAPÍTULO IV CAPÍTULO V CAPÍTULO VI

Los espartanos fueron habitantes de Grecia hace ya un chorro de siglos. Se distinguían por ser unos feroces guerreros que seleccionaban a sus nuevas generaciones a base de crueles pruebas desde su más tierna infancia. Y la primera de las brutalidades en el selectivo particular que realizaban mandando con los dioses a los nacidos “débiles”, entendiendo por débil a aquél que era más pequeño, más flojo, o que tenía algún impedimento físico. Despeñado y sanseacabó. Vamos, unos salvajes de narices los espartanos.
 En la Edad Media por lo visto a los que tenían algún tipo de minusvalía o se les apartaba a lugares donde la población no los viera o se les condenaba de por vida a la mendicidad mostrando sus desgracias para conmover a mayor lástima y limosna a los transeúntes; al menos no se les despeñaba.

En la evolución humana aquél que ha tenido la desgracia de nacer cojo, manco, sordo, ciego o de producirse alguna de esas u otras minusvalías en el transcurso de su vida, se le ha ido primero despeñando, luego ignorando, otras veces reduciéndolo a burla y chacota del personal más innoble y así hasta que en el pasado siglo especialmente la sociedad se fue preocupando por acogerles, ayudarles, y sobre todo integrarles en el ritmo de vida del conjunto.
Pero esto es como todo, un camino de ida y vuelta. Los que antaño eran tullidos, inválidos, o “pobrecitos” también han dejado de serlo por su propio esfuerzo. Sordos y ciegos conozco con estudios superiores, grandes profesionales apegados a una silla de ruedas, excelentes deportistas que jamás podrán ni siquiera caminar por una pista. En fin, que afortunadamente, dentro de la sociedad actual siendo diferentes, somos iguales también.
Hace unos meses un lector de la Tuejanica se puso en contacto. Quería participar y contarnos sus cosas, sus vivencias. Charlamos, nos tomamos un cafetico, y seguimos en contacto. Manolo, se llama el lector, el amigo, el nuevo colaborador.  Manolo “el de la tía Milagros” por más señas.  Tuejano que vive fuera pero que está dentro, es un tipo cordial, fuerte  de mente y con una vida que es un ejemplo de “echarle un par de narices al asunto”.  Con su estilo, con su manera de ser y de contar, nos ha narrado su vida deportiva atado a una silla de ruedas por culpa de la maldita “polio”. No se lo pierdan, vale la pena.

CAPÍTULOI : MIS PRIMEROS PASOS EN EL DEPORTE

PARA MI MUJER Y MIS HIJOS POR SU AYUDA EN TODO MOMENTO.

 


Soy José Manuel Solaz Solaz y nací en Tuéjar  en el año 1955. Aquí en el pueblo se me conoce por el “Manolo” de la tía Milagros y el tío Manolo de la calle El carril. Mis hermanas Fina y Angelina viven en Tuéjar  y Consolación está viviendo en París.

 

 Una vez hecha la presentación, os voy a relatar algo de lo que muchos del pueblo sabéis pero no muy bien. Se trata de la etapa de la vida en la que “gracias”  a la poliomielitis (enfermedad degenerativa que me afectó a la pierna derecha con 13 meses) me introduje casi sin querer en el mundo del deporte para personas con discapacidades.

Un domingo cualquiera del año 1974 salí a dar una vuelta con unos compañeros de trabajo y la casualidad nos llevó a las escuelas profesionales San José en la pista de Ademuz. Allí vimos de repente salir de un grupo de chavales en unas sillas de ruedas con ropa deportiva  y con unos balones de baloncesto. Les seguimos y fuimos a dar con una cancha  al aire libre donde aquellos chavales jugaban bajo la atenta mirada de un señor que les estaba dando instrucciones de entrenamiento. Me acerqué  a echar una mirada cuando, de pronto, el señor que iba todo de blanco se me acercó y me preguntó si me gustaba lo que estaba viendo.

Le contesté que sí y me respondió que si quería jugar con ellos, me pasara a hacerme la ficha deportiva y podía empezar ya. Así que al domingo siguiente el Manolo ya estaba entrenando. Lo que no me imaginaba es que a los dos o tres domingos de haber  entrenado nos dicen que los jugadores de Valencia, por ser la ciudad donde se jugaba la liga nacional,  estábamos invitados por ser los anfitriones.

Con nosotros solo éramos seis equipos en toda España: había uno en Sevilla, otro en Elche, uno más en Madrid, uno de Valencia y dos de Barcelona. Nosotros quedamos en último lugar dado que aún no teníamos práctica y esta gente ya estaba jugando unos años antes.
Os puedo decir que en mi caso no había subido a una silla de ruedas  nunca porque en San Juan de Dios, donde  estuve mucho tiempo, nos movían los frailes con las mismas camas por todo el hospital puesto que llevaban ruedas.
 Al mismo tiempo, por falta de gente también, hacíamos atletismo en las modalidades en las que en aquellos tiempos se practicaban en silla de ruedas:  100 m. libres, 4X100 relevos, lanzamiento de peso, disco y jabalina. Yo escogí  100m. 4X100 y lanzamiento de peso. En estas tres modalidades solíamos competir con los atletas de Castellón y luego al campeonato de España en la ciudad que tocaba ese año. A nivel de la Comunidad Valenciana, os puedo asegurar que es real como la vida misma, conseguí grandes logros como una medalla de oro varios años en 100 m. en 4X100 y lanzamiento de peso.

     
  CONTINUARÁ
 

 

     
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